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"Lotus lilies" es de Charles Courtney Curran (1861–1942), impresionista nacido en Kentucky, Estados Unidos .

martes, 20 de diciembre de 2016

En Navidad

El pequeño Tim y Tom Cratchit el día de Navidad.
Estudio sobre Un cuento de Navidad de Charles Dickens.
J. Willcox Smith, circa 1912
Hace muchos años leí una historia corta sobre un sacerdote católico prisionero en Hanoi, que había oficiado una misa en Navidad para sus compañeros en mitad de la nieve que caía en el patio de la prisión. El sacerdote había utilizado como hostia el mendrugo de pan que le habían dado para su única comida del día. Ese pedazo de pan lo repartió con sus compañeros. No hago más que pensar en esa historia en estos tiempos difíciles.

Los que apoyan el régimen dicen que no hay crisis humanitaria en Venezuela, que la gente no pasa hambre o usan el eufemismo de "ahora se come más sano". Cuando ves que las bolsas de basura están rotas y la comida podrida esparcida por toda la calle con los huesos de pollo raspados hasta sus átomos, hay hambre.  Cuando ves que la gente no espera a salir de la panadería para comer la canilla de pan, vacía, sin jamón ni queso con qué rellenarla y que esa canilla constituye su único desayuno o almuerzo, significa que hay hambre. Cuando vas al supermercado y ves las estanterías llenas sólo de refrescos ligeros o jabón multiuso, te preguntas que van a comer aquellos que reciben una pensión o las familias numerosas que no ganan los diecinueve salarios mínimos que se requieren para cubrir una canasta alimentaria. Cuando ves que un kilogramo de azúcar importado es un tercio de la pensión de un anciano se te llena de coraje el alma pensando que ni a un dulcito tienen  derecho los viejos, porque otro azúcar más barato no hay. Cuando los vecinos de todos los días, esos que saludan y comentan lo mal que está el país saquean el negocio del vecino hasta dejarlo en ruinas, las interrogantes te revuelven hasta el tuétano. Esta semana he visto tanto dolor, rabia, miedo, preocupación, incertidumbre y violencia que me siento indigna de escribir una sola receta de una comida que muchos no podrán consumir esta Navidad. Por escasez, por falta de dinero, por tristeza, por depresión, por soledad o porque este país ya no soporta más humillación.
Por ello, en esta Navidad, sólo pido que todos los venezolanos, sin distingo de creencia política y religiosa, puedan quedar satisfechos al comer y que ese deseo se perpetúe todo el año que viene. 

Puedo desear también que esta pesadilla que nos atormenta termine pronto. Pero eso sí necesita del esfuerzo de todos nosotros.


Que esta Navidad nos haga reflexionar sobre lo que significa la palabra libertad. De lo fácil que es perderla y de lo difícil que es recuperarla.