Del Diccionario de la Real Academia Española, la forma f., del lat. paradoxa, -ōrum, y este del gr. [τὰ] παράδοξα [tà] parádoxa; propiamente 'lo contrario a la opinión común'.
1. adj. desus. paradójico.
2. f. Hecho o expresión aparentemente contrarios a la lógica.
3. f. Ret. Empleo de expresiones o frases que encierran una aparente contradicción entre sí, como en mira al avaro, en sus riquezas, pobre.
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| Mujer con libro. J. Gris (1925) |
Paradoja 1. Escribir un blog sobre literatura cuando en las librerías venezolanas existe la orfandad de publicaciones y el dinero para comprar las que hay. El país de Bello, Gallegos, Garmendia, Pérez Bonalde, Uslar Pietri, Teresa de la Parra, Cadenas, Pocaterra y muchos otros, tiene las librerías cuasi vacías de libros y de compradores.
Los lectores venezolanos tienen hambre de libros desde hace varios años, pero saben que la oferta de nuevos títulos y clásicos en otras librerías de América Latina –por no hablar de España- es abrumadora. Hace unos años en FNAC Madrid, cuando la necesidad ya existía en Venezuela pero aún era poco reconocida y creíble para el resto del planeta, quedé literalmente paralizada. Mientras un español normal busca un título que le interese en particular porque tiene 70.000 títulos al año, como me espetó un dependiente displicente en La Casa del Libro, un hambriento lector de un país paulatinamente empobrecido carga en sus brazos una columna de ejemplares sólo para darse cuenta al llegar a la caja que es imposible pagarlos, bien porque si gasta esa cantidad no puede comer durante lo que le queda de su estadía, la tarjeta de crédito venezolana es rechazada por el punto de venta o como en la actualidad, la asignación de dólares que tan benevolentemente le aprobó el gobierno en su flamante tarjeta de crédito de la banca pública apenas representa –con fortuna- 60 dólares.
Recuerdo la visita del finado presidente venezolano a La Casa del Libro en la Gran Vía de Madrid en el año 2009. Según narró la prensa española, su visita no era para comprar libros, sino una de tipo sentimental para recordar la que había hecho a esa librería una década atrás. Cuando leí la noticia casi me comí el periódico (una especie también en riesgo de extinción en Venezuela) porque él había tenido la oportunidad de estar en la librería y pasar unos maravillosos cuarenta y cinco minutos seleccionando unos cuatro ejemplares que finalmente había adquirido. Para él como para otros miembros de su comitiva, de manera idéntica a lo que ocurre en el 2016, no existía el control de cambios que mantiene a los venezolanos bloqueados en la actualización cultural y tecnológica desde el año 2003. En ese entonces tuvo mucha publicidad porque el planteamiento de país había enamorado a los europeos y era una celebridad. Una celebridad que también asistió en ese mismo viaje a la Mostra de Venecia junto a Oliver Stone para ver el estreno de su documental South of the Border, una película en la que su director intenta explicar el fenómeno de la influencia del ex presidente en América Latina, financiado con el dinero de Venezuela, claro está.
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| La biblioteca. E. Vuillard (1910-1911) |
En La ladrona de los libros, Liesel Meminger es una niña de diez años que vive en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Es analfabeta, pero durante el funeral de su hermano recibe un libro que es incapaz de leer. A lo largo de la historia aprende a leer y escribir bajo la tutela de su padre adoptivo. En búsqueda de más libros para leer – también para salvarlos de los nazis- los roba a la dama de buena posición a quien su madre adoptiva le plancha la ropa. Como bien se señala en la historia, el lenguaje, la lectura y la escritura, siguen siendo marcadores sociales de bienestar. En nuestro país, o comes o compras libros. Y si tienes para adquirirlos, la oferta es pírrica. Alguien preguntará, ¿cómo hacen para mantenerse al día en literatura? La respuesta es: los milagros existen. Sólo que no todos los ciudadanos son bendecidos.
Paradoja 2. Escribir sobre recetas de cocina en un país donde hay escasez de alimentos. Hace poco le comenté a una compañera de trabajo sobre la receta de la tortilla de pan con cambur que fue motivo de una de las entradas anteriores de este blog (Un cuento y una tortilla dulce para calmar la desesperanza), dado que las madres de familia ya no saben cómo detener la pérdida de peso de sus hijos debido a las raciones menguadas o ingeniárselas cada día con lo que puede comprarse con un presupuesto exiguo. La tortilla dulce es un buen alimento porque se aprovecha el pan viejo, contiene huevos, leche, margarina y azúcar. Es la salvación cuando se tiene hambre y no hay otra cosa para comer. Me contestó que esa receta era imposible de ejecutar en su casa. Tenía que hacer cola diariamente para comprar pan racionado sólo suficiente para ese día, los huevos eran muy caros para su presupuesto con cuatro hijos y no se conseguía leche, azúcar ni margarina.
Mi amiga Pilar me dió el link de una revista venezolana que publicó la receta de una torta de chocolate sin harina, azúcar ni mantequilla*. El dulce se lo dan los cambures (bananos) y la harina se sustituye por crema de arroz y maizina. Un eufemismo para ocultar lo que todo el mundo sabe: no hay harina de trigo ni azúcar de venta libre. Coca-Cola promociona la versión light en la televisión con un mensaje de “mantén la dieta”. El kilo de azúcar se consigue con facilidad en el mercado negro: alrededor de 1/5 de un sueldo mínimo. Un saco de 50 kilos de azúcar puede conseguirse a través de contactos ilegales: el sobreprecio de ese saco es de casi nueve veces su valor original.
Adquirí una de esas bolsas esta semana a precio solidario incluída la colaboración para quien empaqueta los productos. Una bolsa para una familia de tres personas contiene tres kilos de harina de maíz precocida marca gobierno, un kilo de arroz de la misma marca, un kilo de leche en polvo entera y un kilo de azúcar. Provisión de alimentos para un mes, hasta que vendan la próxima bolsa. Si se hace tortilla de pan, bizcocho o galletas queda poco azúcar para el café del día. Un kilo de leche rinde ocho litros de leche líquida. 250 gramos de arroz son la comida de un día. Un kilo de arroz alcanza para cuatro almuerzos. El mes tiene 30 días. Las expertas en arepas dicen que las hechas con esa harina deben amasarse mucho más y comerse calientes, de lo contrario no hay quien las coma.
Mi madre odia las acelgas y ama las frituras y los dulces. Pasaron muchos años antes de que pudiera entender la razón y hoy la comprendo más que nunca. Porque durante la Guerra Civil todo estaba racionado y la gente del campo comía lo que sembraba. Las acelgas al vapor eran comida diaria en su casa y los dulces y el aceite brillaban por su ausencia o estaban racionados. La matanza del cerdo era un acontecimiento porque los subproductos daban para comer todo el año. Han pasado décadas desde que terminó la guerra, pero el impacto aún sobrevive en su conducta.
Mi madre odia las acelgas y ama las frituras y los dulces. Pasaron muchos años antes de que pudiera entender la razón y hoy la comprendo más que nunca. Porque durante la Guerra Civil todo estaba racionado y la gente del campo comía lo que sembraba. Las acelgas al vapor eran comida diaria en su casa y los dulces y el aceite brillaban por su ausencia o estaban racionados. La matanza del cerdo era un acontecimiento porque los subproductos daban para comer todo el año. Han pasado décadas desde que terminó la guerra, pero el impacto aún sobrevive en su conducta.
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| Almuerzo en Lone Locust, W. Uffer (1923) |
Keila Alejandra, una venezolana de a pie, cumple años la semana que viene. Como la torta de cumpleaños de un kilo en el interior del país vale 24.000 bolívares, casi mes y medio de un sueldo mínimo, la mamá de Keila Alejandra comienza a buscar familiares perdidos que contribuyan con el pago.
- ¿Aló? María Auxiliadora?- Ajá, ¿Quién habla?
- ¿Cómo estás, chica? Es Carmencita, tu prima, la hija de Soledad
- Carmencita, vale, ¡Qué de tiempo! ¿Y eso? ¡No te oía desde el velorio de la tía Carmen hace diez años!
- Bueno, tú sabes, mortificadísima con esta peladera, cansada, y ahora es el cumpleaños de Keilita, diez añitos y vale, que angustia. Ya no quiero que sufra más mi chama y quería hacerle una tortica, pues con unos refresquitos, porque con las cotufas* no se puede, los tequeños* tampoco, nada más para nosotros…
- Así estamos todos …chica y ¿por qué no le haces la tortica en la casa?
- Mi amor, ¿de dónde? Para empezar no tengo harina, ni azúcar, los huevos están carísimos…
Y así continuó la mamá de Alejandra hasta que la prima María Auxiliadora aceptó ayudar con una botella de refresco light. Esa llamada se repitió con las diez primas abandonadas desde el velorio de la tía Carmen y con las madrinas del bautizo, hasta que se completó para la fiestecita.
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Esta semana oí a una dama comentar que no soportaba comer una arepa más. Si la bolsa de comida contiene tres kilos de harina de maíz y nada de proteína animal, eso da una idea de los estándares de nutrición que se están imponiendo a los venezolanos de menos recursos. La delgadez de muchos ciudadanos contrasta con la gordura de sus gobernantes. En La ciudad de Ember (2009), una película apocalíptica de ciencia-ficción basada en el libro homónimo, el alcalde de la ciudad incrementa a escondidas su ya abultada barriga en un almacén donde acapara alimentos que no obtienen los pobladores.
La fiesta de Babette (El festín de Babette o en danés Babettes gæstebud), es una película danesa de 1987 basada en una historia corta del mismo nombre de Isak Dinesen. En 1871, durante una tormenta, Babette llega a una aldea en una costa desierta de Dinamarca, huyendo de Francia durante la represión de 1871. Es empleada como criada y cocinera en la casa de dos ancianas solteras hijas de un pastor protestante y cuya frugalidad en los alimentos es justificada porque el placer en el disfrute de los sabores es un pecado. Babette descubre catorce años después que ha ganado la lotería y destina toda esa fortuna en una cena de celebración del centenario del pastor. Aunque no lo manifiestan, los comensales paladean los manjares satisfaciendo el hambre eterna producto de las privaciones. En Los Juegos del Hambre, la abundancia de comida que se les ofrece a los concursantes antes de los juegos contrasta violentamente con el ansia de comida en los distritos vasallos.
Me temo que cuando esto acabe vamos a llenar las despensas de alimentos hasta reventar.
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Ipomoea batatas, llamada batata, papa dulce, camote o boniato, es una planta cultivada en gran parte del mundo por su raíz comestible.
Contiene grandes cantidades de almidón, vitaminas, fibra y minerales, y destaca su contenido de potasio. En valor energético supera a la papa (patata) y posee cantidades importantes de provitamina A y de B1, C y E. Cuanto más amarillenta es, más betacaroteno posee. Incluso, la batata fue introducida en África para corregir el déficit de vitamina A en algunas poblaciones.
En Venezuela, la batata es consumida principalmente en forma de buñuelos, en dulce como el Juan Sabroso, en el oriente del país acompañando el pescado o también como batata frita en lajas. Pero hay además una ventaja económica para consumir batata. Es más barata que la papa (hasta que lean esto y los vendedores le suban el precio debido a su demanda) y el puré de batata es exquisito.
Para hacer el puré, hay que averiguar antes si alguien tiene nuez moscada, porque ya sabemos lo que pasa aquí y es ingrediente esencial para el sabor de este puré. O sea, hay que llamar a las diez primas perdidas o robarse una nuez del frasco que tiene treinta años en la cocina de la abuela.
La batata se cocina en su piel hasta ablandar, se pela y se pone en una olla. Con un tenedor, un aplasta papas o pisapuré se hace un puré tal como se haría uno de papas, pero se mezcla con natilla y un poco de leche, y se le espolvorea nuez moscada recién molida, sal y pimienta. Es todo. Debo aclarar que si la batata es roja, como en algunas variedades, al cocinarla queda de un característico color marrón que en puré parece otra cosa. Convenzan a su familia o invitados que una vez probado el puré ya no les importará el color. :)
El diálogo de la mamá de Alejandra es ficticio.
* Cotufas: Palomitas de maiz, canguil
* Tequeños: Masa de harina de trigo en forma de bastón romo rellena de queso blanco y frita.
* Torta de chocolate http://ve.emedemujer.com/saborexpress/recetas/sin-harina-azucar-elabora-esta-torta-chocolate/
Juan Gris (José Victoriano González-Pérez) pintor español (1887-1927), maestro del cubismo.
Jean-Édouard Vuillard, pintor francés (1868-1940), perteneciente al grupo de los nabís, un grupo de artistas franceses de finales del siglo XIX, caracterizados por pintar lo exótico sobre cualquier clase de materiales.
Walter Ufer (1876-1936), pintor alemán criado en Estados Unidos, conocido por sus pinturas de los pueblos indígenas americanos.




Las escasez nos ha convertido en gente creativa cuando no es tan grave, soy especialista en arepas de plátano y de yuca (me gustan más las de plátano me recuerdan a las mandocas maracuchas) del resto comer poco en cantidad, variedad y calidad. Y en materia de escasez de libros me he tenido que volver experto en bajar libros de sitios piratas en la web
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