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"Lotus lilies" es de Charles Courtney Curran (1861–1942), impresionista nacido en Kentucky, Estados Unidos .

jueves, 13 de diciembre de 2018

El azúcar, la auyama en Navidad y un ansia desbocada por comer cosas dulces

Dedico esta entrada a unos seres maravillosos que allende los mares y las fronteras han sido Niño Jesús, Papa Noel, Santa Claus, San Nicolás, Ängeles de la Guarda y enviado sus regalos de Navidad a lo largo del año, en medicinas, comida y cosas útiles. A mis amigos de España que conocí en España, a los amigos de España que conocí en Ecuador, a los amigos en Ecuador, a la familia en Canadá, a los amigos venezolanos que van y vienen, a los que se quedaron y son oídos y manos. Parafraseando al  pequeño Tim de Un cuento de Navidad de Dickens, que Dios los bendiga a todos...

A los venezolanos que aún están aquí y a los que tuvieron que salir. A los que van a pasar la Navidad solos porque sus familias están divididas debido a esta pesadilla de país.





[CSIRO 10529]

La historia del azúcar de caña ha sido suficientemente relatada en libros de cocina y en innumerables páginas en internet.
Esta especia ha viajado desde Asia hasta América por rutas fascinantes  pletóricas de guerras y conquistas, mercaderes, esclavismo, romances y religión. 


La caña de azúcar crecía hace unos ocho mil años como una planta de jardín en Nueva Guinea e Indonesia de donde es originario el género Saccharum. La palabra Saccharum proviene del sáncrito Śarkarā y aparece en los Puranas, textos muy antiguos en sánscrito que preservan la historia cultural de India,  como parte de los alimentos que se consumían en los ritos funerarios. Si se  escribe la palabra Śarkarā en el traductor de Google, éste la detecta como hindi (शर्करा) y la traduce como azúcares.  En sitios online que venden alimentos de medicina ayurvédica, medio kilo de azúcar cuesta casi nueve euros y promocionan al Śarkarā como el más apreciado de todos los tipos de azúcar. Tal vez los que lo compren deberían saber que es el Śarkarā  es sólo azúcar y que la diferencia está en la refinación.


Mucho antes del azúcar de caña, en la historia aparece el maná como endulzante, la sustancia viscosa obtenida del árbol Tamarix gallica y alimento de los israelitas en su travesía por el desierto en búsqueda de la tierra prometida (Números, 11): 5Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos;6 y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos.7 Y era el maná como semilla de cilantro, y su color era como de bedelio.8 El pueblo se esparcía para recogerlo, lo molía en molinos o lo majaba en morteros, lo cocía en una caldera y hacía de él tortas que tenían el sabor de la pasta amasada con aceite.9 Y cuando caía el rocío sobre el campo por la noche, caía también el maná.
Pero entre el maná y el azúcar pasaron siglos. ¿Cómo se endulzaban los alimentos en Europa y América antes del azúcar de caña? 


La miel era el típico endulzante y las abejas sólo se criaban en los monasterios, por lo que el negocio apícola y el endulzante eran exclusivos de la iglesia. Sin embargo, en algunas regiones fuera de Europa el azúcar ya era utilizado hacía muchísimo tiempo. 


La especie S. officinarum de la cual se obtiene el azúcar de caña en la actualidad,  evolucionó de las variedades dulces de una especie más fuerte, S. robustum. Las cañas de S. robustum eran utilizadas en cercas, casas y arquería, y se cree que las ratas o los cerdos ayudaron en la selección de las cañas más dulces atraídos por su sabor. Su cultivo se extendió a lo largo de las migraciones humanas al sureste asiático, India y el océano Pacífico, mezclándose con las cañas silvestres. Hacia el 500 A.C. apareció en el Mediterráneo y luego en Marruecos, Egipto, Siria, Creta y Grecia, países que fueron los mayores productores hasta el siglo XV.  Cuando los cruzados llegaron a Jerusalén en el 1099 se encontraron llanuras en las que crecían «cañas llenas de miel», con la que atenuaron el hambre que padecían desde hacía semanas. Los árabes eran los maestros de la refinación y la preparación de recetas con azúcar: ellos fueron quienes conceptualizaron que el azúcar no era una medicina ni una especia, sino una delicadeza para la realeza; lo combinaron con almendras para crear un dulce llamado mazapán. Muchos médicos europeos aprendieron de los textos árabes sobre los usos medicinales del azúcar. 


Después de los cruzados, su consumo masivo tardó mucho en aparecer porque el azúcar de caña era muy caro. El rey de Portugal, Manuel I El Afortunado (1469-1521),  ordenó confeccionar en azúcar efigies de tamaño natural del nuevo pontífice León X –hijo de Lorenzo de Médici, El Magnífico- y lo envió a Roma como regalo con doce cardenalesa junto con un elefante blanco. Como anécdota, el nuevo Papa dijo en ocasión de su elección Poiché Dio ci ha dato il Papato, godiamocelo” (“Puesto que Dios nos ha dado el papado, disfrutémoslo”).


El retraso en el uso del azúcar también se debió a que las costumbres alimenticias no se modifican de un día para otro (excepto en Venezuela, que comes lo que hay y puedas pagar, te guste o no) y no en todas partes se puede cultivar la caña. En el siglo XV, las islas portuguesas de Madeira y las Azores y las españolas de Canarias fueron los primeros lugares europeos en las que se cultivó la caña. No existe certeza sobre si fueron los españoles o los portugueses los que primeros la llevaron al Nuevo Mundo, pero si se sabe que el Rey Católico Fernando ordenó en 1506 llevar plantas de caña desde las Canarias a Santo Domingo. 
Hacienda de azúcar San Esteban en Puerto Cabello.F.Bellerman, 1847


En Venezuela se sembró por primera vez en Santa Ana de Coro. Otras ciudades como Valencia, Caracas y Barquisimeto, fueron lentamente asociándose a la producción.


Al pasar los años, el azúcar comenzó a ganar terreno en la cocina y en usos medicinales.  En 1440, sustituyó a la miel en la receta del chardequynce,  una conserva de membrillo y especias que se servía al final de los banquetes en la época de Elizabeth Tudor y que fue el precursor de la mermelada. Era una forma de preservar la fruta de manera que se pudiera disfrutar a lo largo del año. En la receta del chardequynce, se indicaba que la pasta era usada para “cerrar” el estómago y ayudar con la digestión de la comida.  


Los azúcares blancos (obtenidos por purificación química para eliminar la melaza) se pueden clasificar en a) azúcar blanco, que es el azúcar de mesa corriente; b) azúcar fino o caster sugar, más fino que el azúcar blanco pero más grueso que el azúcar glass y en casa se obtiene moliendo el azúcar blanco. Se puede usar en masas que requieren poco horneado como las galletas o las magdalenas; c) Azúcar extra fino o glass: es un azúcar blanco molido industrialmente, de grano muy fino que contiene un pequeño porcentaje de almidón para evitar que se quede apelmazado y grumoso. d) icing sugar o azúcar impalpable: es un azúcar muy fino y muy suave,  perfecto para las cremas pues dan un resultado muy sedoso; e) el azúcar perlado, de grano mucho mayor que el azúcar blanco, para adornar bollos, panes, galletas o para hacer caramelo. 


Hoy en día, en los hogares normalitos de Venezuela, azúcar es el que se consiga.


El azúcar moreno es oscuro porque sus granos tienen restos de melaza en su superficie, bien por falta de refinación o porque se le añade cierto grado de melaza. Dependiendo de su purificación y caramelización de la melaza puede ser más claro o más oscuro; es el azúcar más natural que se comercializa y no está refinado.  Se extrae el jugo de la caña, se calienta y se deja evaporar. El residuo seco después de molido es el azúcar moscabado.  


En Argentina, Uruguay, México, Chile, Bolivia, Perú, Brasil, Colombia, Costa Rica Cuba, Panamá, Ecuador, Venezuela, India, Laos, Pakistán, y Sri Lanka, se conoce como panela, piloncillo, pepa dulce, papelón, raspadura, atado de dulce, tapa de dulce, empanizao, raspadura de guarapo o panocha al jugo de caña de azúcar que es cocido a altas temperaturas hasta formar una melaza bastante densa que se endurece en unos moldes en forma de cubo o cono.
El papelón es la base dulce de las hallacas, del dulce de lechosa, de los buñuelos de yuca o batata, del papelón con limón en Venezuela. El café guayoyo endulzado con papelón es una costumbre arraigada en algunas partes del país o ante la ausencia del azúcar blanco.


No todo el azúcar que se consume en el mundo proviene de la caña de azúcar. 


En el siglo XIX, a raíz de las guerras napoleónicas, el Reino Unido bloqueó la exportación del azúcar de caña a los países de Europa que eran afines a Napoleón. ¿Cuál era el papel del Reino Unido en el comercio del azúcar? Entre 1766 y 1791, el Caribe británico produjo un millón de toneladas de azúcar, lo que le dio al Reino Unido la supremacía en el negocio del azúcar de caña hasta finales del siglo XIX. Por otra parte, estas inmensas plantaciones requerían de gran cantidad de trabajadores y sus dueños comenzaron el comercio de hombres, mujeres y niños desde África. Cinco millones de esclavos africanos fueron llevados a las islas del Caribe, y de ellos, dos millones trescientos mil (casi la mitad) al Caribe Británico. 
La primera edición del Tratado de Utrecht (1713) y en latín e inglés (1714).
El tratado de Utrecht de 1713 les había otorgado a los británicos el contrato conocido como El Asiento, para comerciar anualmente 144.000 esclavos durante treinta años hacia la Suramérica española; basados en ese tratado no fue difícil conseguir esclavos para sus propios territorios.  Desde 1780, la Sociedad Londinense de Plantadores y Mercaderes de las Indias Occidentales (London Society of West India Planters and Merchants) constituía una muy poderosa asociación con representación en el Parlamento. De hecho, jugó un papel muy importante en hacer resistencia a la abolición de la esclavitud y la trata de esclavos, porque sus miembros eran también los dueños de las plantaciones de caña.


A raíz del veto británico en la exportación de azúcar de caña, el rey prusiano Federico Guillermo III (reinado 1797-1840), decidió financiar una serie de refinerías para obtener azúcar de la remolacha azucarera (Beta vulgaris L. subsp. vulgaris var. altissima), un descubrimiento realizado muchos años antes por el químico alemán Andreas Marggraf (1709-1782) e industrializado por su discípulo Franz Achard (1753-1821). Napoleón apoyó la iniciativa y mandó a plantar miles de hectáreas de remolacha así como construir un gran número de refinerías. Decisión muy buena la de Napoleón,  porque en la Unión Europea, Francia encabeza la producción de azúcar de remolacha seguida de Rusia. Brasil es el primer productor mundial de azúcar de caña.


Auyama en Navidad


Aunque en Venezuela hay auyama (calabaza, ahuyama, zapallo, ayote) todo el año, entre septiembre y diciembre se encuentran mejores ejemplares. No sé por qué, pero la asocio con finales de año (Halloween, Acción de Gracias, puede ser) y en estas épocas duras de Venezuela se puede inventar mucho con ella en la cocina. Llevo un buen tiempo comprando la fruta completa porque en hiperinflación el costo por kilo puede triplicarse en tan sólo una semana, de manera que comprarla completa es un buen ahorro. Si no está dañada la cáscara, dura hasta un año sin que le dé el sol directo y procurando rotar su posición cada cierto tiempo. También hay que tomar en cuenta que va perdiendo peso y humedad y a medida que pasa el tiempo las semillas pueden empezar a germinar dentro del fruto. He logrado tener auyamas de unos cuatro kilos hasta tres meses sin dañarse en condiciones de trópico, y las he abierto porque debía consumirlas, no porque estuviesen podridas. 

Mi auyama de 10,7 kilos
Tengo ahora una de 10,7 kilos que compré muy barata a un comerciante que baja el precio si se compran más de 10 kilos… en el momento que la abra voy a tener mucho trabajo. Hay decenas de recetas con auyama. Decenas. También pueden pelarse algunos pedazos y congelarlos muy bien empaquetaditos para luego hacer sopas. La auyama contiene una de las mayores cantidades de carotenos en forma natural, así que también puede adquirirse un hermoso color dorado en la piel.


Como viene Navidad, van dos recetas dulces para aquellos - que son bastantes- que no pueden adquirir turrones, chocolates, bombones rellenos y sin rellenar, nueces de macadamia, nueces normalitas, avellanas, almendras, castañas, helados, tortas llenas de crema, pasteles de nata, mazapanes, roscones y etcéteras. Tengo que pensar qué hacer con los 10 kilos de auyama, ... ¿no es cierto?

Una es de panquecas de auyama para el sábado o domingo. En estos días encontré una harina de trigo integral que nadie compraba a pesar de su relativamente buen precio y que fue la solución a una inexistente harina de trigo normal (aunque en este país ya nada es normal). También hallé la receta adecuada en un menú de Navidad publicado por The Saturday Evening Post.

Los ingredientes: ¾ tazas de harina de trigo integral, ½ taza harina de trigo todo propósito, 2 cucharadas de azúcar, 2 cucharaditas de polvo de hornear, 1 o ½ cucharaditas de canela, ½ cucharadita de jengibre rallado; ½ cucharadita de sal; ½ cucharadita de nuez moscada rallada; 1 taza de leche; 1/3 de puré de auyama cocida u horneada; 3 cucharadas de mantequilla/margarina y 1 huevo grande (si no hay grande, dos pequeños). Si en vez de cocinar la auyama en agua, se corta en trozos delgados con la cáscara y se pone al horno a 170-180 °C por 30-40 minutos queda más rica (hay que quitarle la cáscara después, por supuesto).

Todos los ingredientes secos se mezclan en un recipiente y en otro todos los líquidos. Los líquidos se añaden a los secos y se mezclan bien. No mezclar mucho, sólo combinarlos. Dejar reposar por cinco minutos. Colocar más o menos 1/3 de taza de la mezcla en una sartén antiadherente (¡obligatorio!). En unos dos-tres minutos darle la vuelta y cocinar por unos dos minutos más.


La otra receta es de natillas de auyama. La receta original de 1913 incluía tres tazas de auyama cocida escurrida, una taza completa de leche, una cucharada de mantequilla, una cucharadita de jengibre, una de  canela y una de pan rallado muy fino, tres huevos y sal y nuez moscada al gusto. Se mezclan muy bien todos los ingredientes excepto los huevos y la leche. Las yemas muy bien batidas se añaden con la leche y finalmente las claras de huevo a punto de nieve. Al horno en baño de María por unos 50 minutos.

En una receta de esta época, se hierve la leche con dos ramas de canela, se agrega el puré de auyama (obtenido de 500 gramos de auyama sin cáscara).  Tres cucharadas de fécula de maíz (Maizina) se disuelven en ½ taza de agua fría y se agregan a la leche con el puré, batiendo bien. Se añade una taza de azúcar y se continúa removiendo hasta que la mezcla espese. Esta receta no tiene huevo.


Regalo de Navidad a los lectores





El ballet Cascanueces de Piotr Ilich Chaikovski fue estrenado el 18 de diciembre de 1892 en el Teatro Mariinski de San Petersburgo. El ballet de Chaikovski está basado en la trama del cuento“El Cascanueces y el Rey de los ratones” (1816) de  E.T.A. Hoffmann, y en una adaptación de Alexandre Dumas padre y el libretista/coreógrafo Marius Petipa. Chaikovsky le puso música al relato que contaba la historia de Clara, una niña que recibe un mágico regalo de su padrino el día antes de Navidad: un cascanueces con forma de soldado con su uniforme que por la noche, cobra vida y que, junto a sus soldados, la defenderán del rey de los ratones y su ejército de ratones. 


En su huida con Clara, el cascanueces resultará ser un príncipe convertido en juguete por una maldición y la llevará al Reino de los Dulces donde los recibirá el Hada de Azúcar. 

La Danza del Hada de Azúcar está incluida en las escenas en el Palacio Mágico del Castillo del Azúcar. El instrumento principal de esta danza es la celesta, llamada así por su sonido celestial. Es un instrumento parecido al piano, pero los martillos activados a través de las teclas percuten placas de metal en lugar de cuerdas tensas, lo que le da su sonido característico. 






La danza del Hada de Azúcar (Laura Cuthbertson, The Royal Ballet)






Sobre la pintura Hacienda de azúcar San Esteban en Puerto Cabello de F.Bellerman, 1847 (The Athenaeum.org). Después de estudiar en la Academia de Berlín, Bellermann atrajo la atención del  naturalista y explorador Alexander von Humboldt, quien había viajado a Venezuela entre 1799 y 1800, al comienzo de su legendaria expedición a América Latina. Humboldt persuadió al rey de Prusia, Federico Guillermo IV, para que le ofreciera al joven artista un estipendio de viaje, a condición de que sus libros de bocetos y estudios se entregaran a la Colección Real de Prusia a su regreso. Como resultado, el Kupferstichkabinett (Museo de Grabados y Dibujos) en Berlín ahora posee cerca de 233 de los dibujos de Bellermann, que incluyen trabajos topográficos, vistas de puertos y ciudades, y estudios detallados de plantas y naturaleza.
 


1 comentario:

  1. Luego de leer tu texto quedé empalagado :-) Me encanta que vuelvas a escribir y lo hagas tan bien como siempre. Tienes como perspectiva escribir libros a lo Miro Popic. Un abrazo muy grande

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