La parchita (Venezuela), maracuyá (Ecuador, Brasil) o fruta de la pasión (Passiflora edulis) es una fruta
tropical, de color amarillo (P. edulis f.
flavicarpa) o morado (P. edulis f.
edulis), recubierta de una cáscara gruesa e incomestible y una pulpa llena de semillas. Pero una vez extraida la pulpa, esa cáscara se puede cocinar en agua hasta que ablande, la delicada película
que la recubre puede extraerse con un cuchillo y con el interior grueso y blanco se hacen unos excelentes
cascos de parchita en almíbar.
La apariencia de la flor, similar a una corona de espinas, indujo a
los misioneros españoles a denominarla el
fruto de la pasión. Con la pulpa de la parchita se puede hacer un riquísimo pie, con
una base de galletas dulces molidas y mantequilla derretida, colocada en un recipiente desmoldable o refractario al calor. El truco es el relleno. La pulpa de
unas 8-10 parchitas grandes, se licúa y se cuela para hacer un
concentrado. A ese concentrado se le añade leche condensada. La cantidad
depende de la acidez de la fruta, por lo que es al ojo por ciento y hay que
probar la mezcla a medida que se le añade la leche para probar su dulzor. Dos
yemas de huevo. Todo se mezcla bien para integrar el concentrado de parchita, la leche y los huevos. Esta mezcla se vierte sobre la
masa de galletas. Horno a 180 grados C durante 30 minutos. Se puede adornar con merengue italiano, añadiendo a las claras sobrantes un almíbar hecho con jugo de
parchita, azúcar y agua.
¿Ya quieres marcharte?... Aún no apunta el día...
William Shakespeare.
Romeo y Julieta. Acto III, Escena V.
La imagen corresponde al óleo "Lovers in the wood (1873) de John Atkinson Grimshaw. [PD]
La imagen corresponde al óleo "Lovers in the wood (1873) de John Atkinson Grimshaw. [PD]


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