La imagen del blog

"Lotus lilies" es de Charles Courtney Curran (1861–1942), impresionista nacido en Kentucky, Estados Unidos .

sábado, 13 de febrero de 2016

Una receta sin pretensiones para el día de San Valentín



La parchita (Venezuela), maracuyá (Ecuador, Brasil) o fruta de la pasión (Passiflora edulis) es una fruta tropical, de color amarillo (P. edulis f. flavicarpa) o morado (P. edulis f. edulis), recubierta de una cáscara gruesa e incomestible y una pulpa llena de semillas. Pero una vez extraida la pulpa, esa cáscara se puede cocinar en agua hasta que ablande, la delicada película que la recubre puede extraerse con un cuchillo y con el interior grueso y blanco se hacen unos excelentes cascos de parchita en almíbar. 

La apariencia de la flor, similar a una corona de espinas, indujo a los misioneros españoles a denominarla el fruto de la pasión.                Con la pulpa de la parchita se puede hacer un riquísimo pie, con una base de galletas dulces molidas y mantequilla derretida, colocada en un recipiente desmoldable o refractario al calor. El truco es el relleno. La pulpa de unas 8-10 parchitas grandes, se licúa y se cuela para hacer un concentrado. A ese concentrado se le añade leche condensada. La cantidad depende de la acidez de la fruta, por lo que es al ojo por ciento y hay que probar la mezcla a medida que se le añade la leche para probar su dulzor. Dos yemas de huevo. Todo se mezcla bien para integrar el concentrado de parchita, la leche y los huevos.  Esta mezcla se vierte sobre la masa de galletas. Horno a 180 grados C durante 30 minutos. Se puede adornar con merengue italiano, añadiendo a las claras sobrantes un almíbar hecho con jugo de parchita, azúcar y agua.



¿Ya quieres marcharte?... Aún no apunta el día...

William Shakespeare. 
Romeo y Julieta. Acto III, Escena V.
 
La imagen corresponde al óleo "Lovers in the wood (1873) de John Atkinson Grimshaw. [PD]










No hay comentarios:

Publicar un comentario